El imperativo categórico

"El imperativo categórico" nos presenta el drama cotidiano que asfixia al ciudadano actual (vivienda, burocracia, trabajo, sanidad...) con grandes dosis de ironía que despiertan las sonrisas cómplices en un público que se ve reflejado en este retrato social de la impotencia y la frustración.
Clara G. es una profesora de filosofía y asistimos a una de sus clases en la que se sale del programa sobre Kant para hablar de Kafka y El proceso, en el que ella se ve reflejada en el personaje. Observaremos a Clara en su día a día y en la espiral de sus problemas que se perpetúan y se sobreponen al no resolverse nunca. Así, asistiremos a la crisis de la enseñanza (los alumnos que no quieren aprender, la burocracia absurda y asfixiante del profesorado, las quejas de alumnos en las que la dirección se lava las manos y no apoya al profesional, la eterna precariedad salarial), la crisis de vivienda (subir o no renovar el alquiler para utilizar el piso como negocio turístico, el vecino ruidoso ante cuyas quejas, directas o denunciadas, no sirven para nada...), la gestión sanitaria que no mira al individuo...
Clara no puede resolver ninguno de sus problemas y el estrés creciente hace que pierda el control y, entonces, pasa de víctima ignorada a culpable visible que nadie justifica.
Sandra Monclús interpreta a esa mujer de mediana edad con apabullante naturalidad y cercanía, observamos cómo ese personaje se va transformando conforme transcurre la obra. Su compañero de reparto, Xavi Sáez, transita de un personaje a otro con agilidad e imprime la necesaria verosimilitud en cada uno de ellos para mantener el tono de leve comedia sin perder el realismo dramático.
Victoria Szpunberg escribe y dirige esta obra con aparente sencillez, en la que todo fluye sin descanso para que el espectador se mimetice con ese vértigo de situaciones cotidianas que aplastan a la protagonista, sin discursos sociales, sólo contándonos una historia cercana y, al mismo tiempo, universal.
La escenografía de Judit Colomer es un acierto, con el sencillo desplazamiento de paneles de decorado se transita de un espacio a otro sin precisar pausas entre las escenas y se mantiene el ritmo buscado.
"El imperativo categórico" no cuenta nada que no hayamos presenciado directa o indirectamente, los problemas que afectan a la protagonista son de todos conocidos, nos agobian pero sabemos (y permitimos y contribuímos) que la sociedad no va a cambiar en breve plazo y que los políticos no van a plantear soluciones eficaces. Estamos condenados a perpetuar este sistema que se vuelve en contra del individuo que quiere llevar una vida normal y que la sociedad, cuando debería, no va a resolver sus problemas.
Salí del teatro con una sonrisa teñida por la frustración.
Con "El imperativo categórico" Victoria Szpunberg ganó el año pasado el premio Nacional de Literatura Dramática. En el estreno de esta obra el papel protagonista lo interpretó Àgata Roca.
Texto y dirección: Victoria Szpunberg
Intérpretes: Sandra Monclús y Xavi Sáez
Escenografía: Judit Colomer
Iluminación: Marco Lleixà
Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos
Vestuario: Joana Martí
Ayudante de dirección: Iban Beltrán
Producción: Teatre Lliure
Teatro: La Abadía Reestreno del 17 de septiembre al 4 de octubre de 2026
Duración: 75 minutos






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