

Todos los ángeles alzaron el vuelo
Quien conozca las obras de La Zaranda sabe que va a asistir a una función de extraña poética existencialista, en cadencia pausada y repetida que desnuda unos frágiles seres humanos, errantes, trasunto de los marginados sociales. Una metáfora de la vida que nos dejará tocados. En una escena vacía aparece un anciano cargado de libros que los arroja al escenario, lee algunos fragmentos, parece que asigna los papeles de los personajes como si fuera el autor o un infortunado dios.







