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Los ojos del hermano eterno

  • 29 may
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 1 día


Quien conozca a Stefan Zweig, ese genio de la literatura que nunca defrauda, se sorprenderá con "Los ojos del hermano eterno", una novela escrita en un estilo diferente al tratarse de una fábula sobre un héroe o, mejor dicho, un anti-héroe en busca de la verdad.




En tiempos remotos, en el país de un rey rajputa de India, vivía Virata, un noble que servía fielmente a su rey y uno de los pocos que se puso a su lado para aplacar una rebelión. Era conocido como "El Rayo de la Espada". Durante la batalla Virata mata, en la oscuridad de la noche, sin saberlo, a su hermano. Este doloroso hecho marca una transformación en su vida (la primera de ellas), siente la llamada de El Invisible y abandona la espada: "Maté a mi hermano para que supiera que quien mata al hombre, mata al hermano". El rey lo nombra juez supremo y acepta su nuevo cargo siendo justo pero severo... será conocido como "La Fuente de la Justicia".

El periplo de Virata sigue con nuevas pruebas y transformaciones en su forma de vivir y en su búsqueda de la justicia que no voy a desvelaros.



El protagonista es el único personaje que tiene una identidad propia y una evolución, siendo los demás personajes de la novela meros motores de esos cambios, apenas algunos retazos como la decisión final del rey motivada por una reacción a las palabras de Virata o las reflexiones filosóficas del preso.

Esta ausencia de personajes y la estructura del libro encaminada a desarrollar una filosofía de la vida hacia la pureza lleva el relato a una falta de complejidad, un esquema desnudo que no permite más lecturas que las lecciones y reflexiones del protagonista, con un cierre propio de esta parábola en el que se desenmascara, ya de forma inapelable, la injusticia de la sociedad y de las personas que nos rodean (aunque en el contexto histórico de un pasado remoto y en su forma de fábula carece de la contundencia del realismo narrativo).

Por otra parte, la filosofía que nos expone Zweig no resulta original ni muy profunda, algunas veces recuerda al camino de Buda o, en el mundo de la literatura, a lugares ya visitados por otros escritores.


La lectura interesa por varios motivos, el más directo por conocer qué vuelta de tuerca le espera al protagonista ya que Zweig logra desde el primer momento que el lector empatice con este personaje lleno de bondad y en busca de la justicia en sus actos y su vida. También despierta el interés por algunas reflexiones y por cómo nos expresa algunos pasajes del relato, con su característica belleza y sensibilidad (aunque con menos frecuencia que en otros libros).


No obstante hay reflexiones básicas y poco originales como "La libertad era el derecho supremo del hombre" o "No se puede conocer la verdad a través de las palabras" y hay reflexiones que parecen más lugares comunes que propiamente reflexiones como "En el dolor hay más sabiduría y verdad que en toda la serenidad de los sabios" o "Sólo aquel que ha sufrido puede medir el sufrimiento".


El genio de Zweig también nos deja alguna frase como "Las tinieblas de estas profundidades se habrán convertido en la luz de mi conocimiento".



"Los ojos del hermano eterno" es una fábula filosófica que se lee con interés aunque sea una obra menor de Stefan Zweig. Una lectura que se puede disfrutar más en la adolescencia o pre-adolescencia cuando hay un mundo por descubrir y se inicia una reflexión sobre la vida y sus consecuencias.




Editorial: Acantilado

Páginas: 70










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