La última noche del Rais (2015) de Yasmina Khadra
- Jesús Falcón

- 22 dic 2025
- 3 Min. de lectura

En la noche del 19 de octubre de 2011, su última noche, Gadafi se encuentra acorralado con sus últimos leales en Sirte, el pueblo donde pasó su infancia. En estos sombríos instantes, el dictador no entiende la traición de aquellos que antes lo adoraban como un mesías, abatido, con ira, sigue justificando para sí mismo todo lo que ha hecho.

Es el retrato de un hombre cruel e implacable con aquellos que considera enemigos, sospechosos de traición o, simplemente, débiles, incluso con los hombres fieles que le siguen en sus últimos momentos. Un déspota que se creyó el mesías de su pueblo, al que llamaban El Guía, el que derrotó la monarquía y unió a las dispersas tribus de Libia, quien lideró una revolución árabe y se codeó con las potencias occidentales. Ahora, con el apoyo de la OTAN, el pueblo libio se ha rebelado ante la incomprensión de Gadafi.
Yasmina Khadra se arriesga al escribir esta novela en primera persona, con la voz de Gadafi como único narrador. El relato concluye con la descripción de su propio asesinato y deja en evidencia el recurso claramente artificial, como cualquier convención estilística. Esta elección permite al escritor jugar con el pensamiento del dictador, mostrar sus incongruencias, su ceguera... desde un primer plano. Un convencionalismo del que sale bien parado aunque en algunos momentos, como lector analítico, puedan aparecer dudas sobre la verosimilitud de lo narrado, la borrosa concesión de la ficción frente a un personaje histórico. Hay que recordar que es una ficción, aunque esté basada en hechos reales.
El autor huye de una revisión vital de Gadafi en sus últimas horas, un hombre de acción poco propicio a nostalgias aunque sí orgulloso de sus orígenes humildes y su ascensión por méritos propios. Por eso, sólo encontramos algunos episodios de infancia y juventud como su primer amor y el fracaso de su pedida de mano, un hecho que no olvidará y que al llegar al poder resolverá con el asesinato de la familia y la violación repetida de la joven... "Desde entonces, todas las mujeres me pertenecen".
Las apariciones de Van Gogh en sueños, en los momentos más decisivos de su vida, o esa Voz interior que siempre le ha hablado y guiado a su destino, son los únicos rasgos de la locura de Gadafi, uno de los líderes más desequilibrados de la historia reciente. Yasmina Khadra se centra en su personalidad brutal, la perpetua desconfianza y el egocentrismo que le lleva, tal y como se describe en esta novela, a la ceguera y al autoengaño, sin ser crítico consigo mismo. Unos "valores" que son propios de un dictador cualquiera, rasgos comunes que se encuentra en aquél que ostenta un poder sin límites, un absolutismo cruel que entierra su conciencia con los "valores" de sacrificio y benevolencia por el pueblo, donde las peores acciones están justificadas por el supremo fin. Dice de él mismo: "No soy un dictador. Soy el vigilante implacable, la loba de afilados colmillos protectora de sus cachorros..."
El estilo poético de Yasmina Khadra también lo encontramos en este relato en primera persona de Gadafi y produce una cierta extrañeza, una duda de verosimilitud en los pocos párrafos descriptivos que muestran una sensibilidad poética, ajena a la personalidad de Gadafi (al menos desde mi punto de vista).
Lo más interesante de la novela es el complejo retrato de una mente sin conciencia que no se doblega ni siquiera al final, un monstruo violento y contradictorio pero humano.
El libro es breve en relación a la compleja e intensa vida de Gadafi y al acabar el libro queda la sensación de haber dejado demasiados elementos en el tintero.
Editorial: Alianza Literaria
Páginas: 174





Comentarios